El otro día me llega un mail de un lector que se llama Ángel y que me dice que mi amiga Alaska (Olvido Gara) ha publicado un artículo maravilloso sobre Lady Gaga en EL PAIS y que ya es hora de que yo haga cosas así. Por supuesto, antes de decirle que se depilara las pestañas con cera hirviendo, me leí el artículo de cabo a rabo y… me pareció una soberana idiotez.Se pretendía justificar, sobre todas las cosas, la carrera de Lady Gaga y eso es un pésimo punto de partida. ¿Por qué hay que justificarla si, en teoría ya es tan grande? Y ahora les explico yo lo que pienso. No voy a negar que la chica cumple (justito) como intérprete y es una notable compositora de temas de pop. Eso sí, lo digo con pocos datos porque ella tiene un disco y medio y la verdad, con menos de cuatro discos, me parece un poco arriesgado hablar sobre la trayectoria como compositor de nadie. Resumiendo: el disco que ha publicado tiene buenos temas compuestos y muy inteligentemente producidos. La producción es literalmente brillante y parte fundamental de su éxito. Y hay que recordar que el disco lo han producido unos productores seleccionados por el departamento creativo de Universal Music.
Pero cuando uno lee su biografía se da cuenta (no hay que ser muy listo) de que es una especie de historia wikipédica creada por el departamento de márketing de la multinacional que la ha lanzado. Unas conocen a Dalí y otras son compañeras de colegio de Paris Hilton, es decir, el mismo perro con distinto collar, lo que huele a tufo. Porque no nos olvidemos que esta chica ni es moderna, ni underground, ni alternativa ni nada que se le parezca. La carrera de esta chica, para que ustedes lo sepan, al menos en España la llevan los mismos que llevan a Rosa de España y Bisbal. Y eso es un dato, no una opinión.
Por supuesto que Lady Gaga es lista. La chica ha visto una oportunidad y se ha tirado a por ella con hambre de éxito. Y lo ha tenido. Pero lo que es absolutamente idiota es que alguien le llame “la nueva Madonna”. Primero, porque Madonna es insustituible y segundo porque para ser “la nueva” alguien tienes que tener una trayectoria acojonante. Whitney Houston, por ejemplo, pudo ser la nueva Aretha Franklin. Pero Lady Gaga no es, ni será la nueva Madonna porque no tiene lo que tiene Madonna. Y Madonna, que es infinitamente más lista que ella, incluso ha participado en un sketch televisivo con ella. Si Madonna le tuviese miedo o recelo, se mantendría a dos mil kilómetros de ella, pero el comportamiento de Madonna es la prueba definitiva de que Lady Gaga va a durar bastante menos de lo que se espera. Es como cuando Madonna se puso una camiseta que ponía “Kylie Minogue”. Era una manera de decirle a la australiana que siempre sería la segunda. Y Kylie nunca superó a Madonna. Y si da risa pensarlo con Kylie, imagínense con esta recién llegada que siempre da gracias a “Dios y a los gays” cada vez que le dan un premio secundario. Porque esa es otra. En los últimos Grammy, la industria le mandó literalmente a tomar por culo con dos premios de los llamados “menores”. Tan menores que ni siquiera su entrega es retransmitida.
¿Hablamos de las ventas? Pues yo encantado de hablarles de números, porque un número dicta sentencia y ahí ya no caben las opiniones. Entonces, vamos a hablar de números.
Macarena, la canción de Los del Río, esa sola canción en sus primeros cuatro años dio unos beneficios de más de 60 millones de euros. Y el single vendió 14 millones de copias. Lady Gaga ha tenido que trabajar todo un año como una loca para ganar 51 millones de euros y todos sus singles juntos no han conseguido ni siquiera lo mismo que Los del Río consiguieron con una sola canción. Les recuerdo que hablamos de números ahora, no de la trayectoria en el tiempo de un artista.
Seguimos con cifras. Según el United World Chart (organismo oficial) Lady Gaga ha vendido a día de hoy 9.840.000 copias de Poker Face, su mayor éxito. Mucho más que ella ha vendido con una sola canción “Bleeding Love” de Leona Lewis, “I Gotta Feeling” de Black Eyed Peas, “YMCA” de los Village People, “Wannabe” de las Spice Girls o los mismísimos Boney M con “Rivers of Babylon”.
Y ya para rematar el capítulo de las cifras, les juro que no estoy siendo cabrón y por eso he hablado de Los Del Río, porque si me pongo a hablar de las cifras de Madonna, Whitney, Elton John, etc, directamente la hundimos en el infierno estadístico. No quiero terminar la parte de las cifras sin recordarles un dato curioso: el primer CD de Las Ketchup vendió en todo el mundo algo más de 12 millones de copias. Lady Gaga y su “The Fame” está ahora llegando a los 10 millones, algo que ya había conseguido con bastante menos publicidad y sin videoclips histéricos Amy Winehouse con “Back To Black”, un disco que ha tenido infinitamente menos repercusión mediática que “The Fame”. También les digo que Amy Winehouse sólo de ese disco ha terminado vendiendo 16 millones. Y todo ello con menos de la mitad de presupuesto para promoción que Lady Gaga, según me comentan en Universal Music Spain.
Lady Gaga, a día de hoy es una principiante a la que le está yendo bien. Y nada más. Ni el presidente Obama ha bailado su canción (Clinton bailó Macarena), ni las cifras dicen que sea nada especialmente escandaloso. Lo que Lady Gaga ha conseguido con tanto clip, tanta aparición, tanta Beyoncé y tanto modelazo, lo superó sin problemas su compañero de discográfica Enrique Iglesias.
¿Y las giras? Pues resulta que “la nueva Madonna” no lo es tanto. A día de hoy hay entradas disponibles para prácticamente todos sus conciertos y eso que son más baratos que los de la abuela, que sigue agotándolo todo (y a nivel mundial) en cuestión de horas. Por lo tanto, sigo sin entender la comparación. Lady Gaga no es la nueva nada. De momento ni ha compuesto un clásico como “Like a Virgin” o “I Will Always Love You” ni es un monstruo en ventas y tan solo es una principiante con éxito gracias a los millones de dólares que se están invirtiendo en ella. Es un valor en alza en el mercado, un mercado que le mira de reojo y que canceló una gira junto a Kanye West porque NO se vendían suficientes entradas, según citan diversas fuentes periodísticas.
¿Y el futuro? Pues borroso. “Alejandro” su nuevo single, lleva vendidas globalmente 295.000 copias, lo que muestra unos síntomas de cansancio exagerados para una artista tan nueva y con una campaña promocional absolutamente global y brutal apoyada por un multimillonario video de Steven Klein. Enrique Iglesias con Pitbull (el horror) han vendido exactamente lo mismo gastando una décima parte, lo que manda el mensaje a la industria de que Lady Gaga será graciosísima, pero no es especialmente rentable. El futuro de Lady Gaga es confuso y problemático. En mi opinión, no va a ser un one hit wonder como Los Del Río (a pesar de que Los Del Río han ganado mucha más pasta que ella), pero tampoco va a pasar como nada especial. Entró por la puerta grande y saldrá por una bastante más pequeña...y si no...al tiempo.
Para terminar: Shania Twain vendió en 1997 aproximadamente 35 millones de copias de "Come On Over"...¿alguien se acuerda de ella?
UPDATE:
A día de hoy, Lady Gaga no es demasiado popular ni demasiado rentable. ¿La prueba? Los sponsorships. A diferencia de otras estrellas actuales, Lady Gaga no tiene un solo sponsor mundial relevante ni tan siquiera es la imagen de ningún producto que se venda a nivel global. Beyoncé es imagen de Armani, Madonna de Louis Vuitton, Robbie Williams de Smart…hasta la ínclita Victoria Beckham ha sido imagen mundial corporativa de Marc Jacobs Industries. ¿Pero Gaga? Un anuncio de una barra de labios de MAC junto a Cindy Lauper (nunca en solitario) y una timida (pero global) colaboración con Polaroid que ya hicieron en su tiempo las Spice Girls, entre otras muchas cosas. La industria del márketing no confía en Gaga para ponerla como spokeperson de una marca. Sus estudios de mercado indican, según me comenta un empleado de Young & Rubicam que no quieren invertir en Gaga porque no le ven un futuro o una carrera a largo plazo. De ahí que no sea la imagen de nada. Porque cuando alguien tiene éxito de verdad, las marcas se pelean, literalmente, por contratarles.