lunes, 17 de octubre de 2016

ALGO PASA CON ANA: EL DESASTRE


Lo tenía todo para ser la mejor apuesta jamás filmada de un personality show. Ana Obregón es historia audiovisual de España, le pese a quien le pese. Y anoche perdió la oportunidad de su vida. "Algo pasa con Ana" se estrenó anoche en DKISS y congregó a 87.000 espectadores. Para que se hagan una idea de la magnitud del desastre, cualquier espacio de casino o tarot duplican esa cifra de espectadores cualquier día de la semana a las cuatro de la madrugada.

Y es que nada funciona. Supongo que la culpa no es de ella, o sí. La falta de ritmo y sobre todo, de contenido era apabullante. El programa se dividió en tres grandes segmentos:

-Ana ayuda a su hijo a presentar una fundación a los medios con la ayuda de su ex marido y su actual mujer.
-Ana ve un partido de fútbol con dos amigos. 
-Ana se va a hacer una obra de teatro a Galicia.

Lo del autobombo de su hijo es de un tedio alarmante. El hijo aparece retratado como un viejoven pomposo, pedante y carente de cualquier carisma. No digo que lo sea, digo que así aparece. Lo del futbol es simplemente surrealista. No hay por donde cogerlo. Al margen de la sobreactuación de la protagonista, la edición es de aficionado bizco, por decirlo de alguna manera. También nos encontramos a Ana de rodillas, en camiseta de tirantes y con el móvil entre las tetas limpiando una mancha de pis de su perra, la verdadera protagonista del show con esa cara de sufridora que no besa ni lame y a su ama y se niega a darle la patita. Esa perra es la única que sabe el desastre en el que se ha metido su jefa y su cara es un poema en todas y cada una de sus apariciones. A la perra solo le ha faltado mirar al techo y decir "Por favor, guapa, basta ya" cuando Ana le dice (en un ataque de rebeldía posmoderna) que se va a dormir sin maquillar. Toma ya.

Hasta a Bertín Osborne (ese ser del sigo pasado) le han sabido musicalizar su programa y filmarle como es debido. Y es que aquí no hay ni eso. Se hace eterno, forzado, y lo peor de todo, es que es muy aburrido. Desde luego mérito tiene convertir a una de las personas más divertidas de España en un verdadero coñazo. Ella se merecía mucho más a todos los niveles. Una verdadera pena para todos los que pensábamos que Ana iba a rizar el rizo de la telerealidad con los mismos fuegos artificiales con los que se ha construído una carrera alucinante. Una verdadera pena. 

 

2 comentarios:

Roberto Vargas Pérez dijo...

Se llama publicidad.. que esperabas en un canal que aún no lo conoce ni el teletexto

Elisa Espejo dijo...

Los espectadores no van a cambiar mar de plástico o la que se avecina por un realiti de Ana