viernes, 2 de diciembre de 2016

KIKO RIVERA: CANTORA'S INK


Lo de KIKO RIVERA ya es de traca. Empiezo a sospechar que no tiene amigos. Miren que me parece maravilloso que ustedes se tatúen. Una moda es una moda. Otra cosa es lo bonitos que van a estar en el hogar del jubilado con 80 castañas y unas carpas japonesas tatuadas en el cogote. Pero lo de Kiko es de gritar.

Resulta que el chiquillo ha salido intenso hasta para tatuarse. Y después de hacerse no se cuantas idioteces en su cuerpo (desde luego, extensión de piel le sobra) acaba de tatuarse el ojo de su hija en la mano. En serio. No es broma. Mientras su madre intenta no ponerse un jersey a rayas por si las moscas y canta rancheras en vídeoclips con sobredosis de ventilador, él es de nuevo noticia por esta barbaridad. Vean la foto y griten, que gritar relaja mucho y además adelgaza.