martes, 23 de febrero de 2016

LA FIESTA TERMINÓ: CARTA ABIERTA A RITA BARBERÁ


Querida (es un decir) Doña Rita:

Les escribo esta carta en plan desahogo. Si espera usted insultos y descalificaciones a cascoporro sobre su persona, le voy a decepcionar. Por mucho que quiera yo insultarle nunca llegaría al nivel de lo que se escucha en las calles de Valencia. Usted sabe perfectamente lo que le llaman desde hace muchos años. Desde obsevaciones desafortunadas sobre su opción sexual (me parece vergonzoso que su presunta condición se utilice como insulto, la verdad) hasta leyendas urbanas de balnearios, tejemanejes, gintonics, amigas íntimas y calorets varios. Porque otra cosa no, pero ha sido usted fogosísima en las formas. Debe ser la terreta.

En esta carta, más que otra cosa tengo preguntas. Se va usted a reír de mí pero yo sigo manteniendo la fe en la justicia y, por lo tanto usted es para mí una "presunta" en la vida hasta que se demuestre lo contrario, sobre todo porque a usted no le han imputado nada de nada. Y ahí, justo en ese punto es donde me viene la gran pregunta: ¿Es usted el mejor ejemplo de la estupidez humana? No, no le estoy insultando, le estoy preguntando y me explico:

-¿Todos los concejales de su Ayuntamiento investigados/imputados y usted no sabía nada?
-¿Su vice alcalde detenido ayer y usted no sabía nada?
-La concejala que habló de lo que se hacía con 2 billetes de 500 euros y ...¿Tampoco sabía nada?

Le he puesto estas tres preguntitas así, al tun tun para que nos pongamos en situación más que nada. Pero esta carta no surge de los últimos escándalos. Esta carta es fruto de un reportaje que ví la semana pasada en la tele (no Doña Rita, no era la Sexta) donde se mostraba a miles de niños de Valencia capital estudiando en barracones. Y al mismo tiempo que estos niños se morían de frío por la mañanas, usted y su troupe de investigados/imputados se dedicaban a inaugurar lo que fuera (esa Fórmula 1, esa Copa América...) para que el resto de los españoles nos muriésemos de envidia por no haber nacido en el Beverly Hills mediterráneo y tener una alcaldesa como usted. De nuevo ¿es usted el colmo de la estupidez humana? ¿Cómo era usted capaz de vender esa imagen de la ciudad mientras a esos niños les caían las goterras a chorros y además lo hacía sin perder la carcajada y esa socarronería que le hizo a usted tan popular?

¿Estaba usted rodeada de Ali Babá y los 40 ladrones que le ocultaban el lado oscuro de Valencia y solo le enseñaban los parques y los jardines floridos? ¿De verdad le engañaron tanto? ¿Le manipularon hasta ese extremo?¿Y su mano derecha, su vice alcalde... nunca sospechó nada? ¿Nunca le informó de los presuntos trapicheos por los que ayer fue detenido? ¿Somos todos los ciudadanos una mezcla de retrasados mentales y adictos a las conspiraciones?

Al final, igual lo que pasa es que usted es, en lugar de presunta estúpida, una ingenua como una catedral de la que se ha aprovechado todo el mundo. Porque ya me dirá usted que piensan los ciudadanos como yo. Y es que sólo hay dos opciones: o usted lo sabía todo y participó y/o consistió semejante desparrame o es que nunca se enteró de nada. En ambos casos, querida amiga de las perlas king size, sale usted muy mal parada y su cadáver político apesta desde casi todas las cadenas y medios de información. Si lo sabía, es usted poco menos que una presunta gangster y si no lo sabía, es usted la persona menos capacitada que conozco para dirigir nada, con permiso de Esperanza Aguirre, la otra gran ingenúa de la política española. 


Me queda en la retina el tremendo edificio de la Copa América mientras esos niños entraban a unos barracones en condiciones nigerianas. Y llegados a este punto, poco me importa si usted era consciente o no. Por razones personales y familiares, tengo un enorme afecto a Valencia, y siento una profunda pena por los miles de ciudadanos que le creyeron porque usted era muy de la calle, muy campechana y muy de todo. Porque ellos son los que van a pagar los gastos de la fiesta. Una fiesta que ha terminado como una cena de navidad con cuñados enfrentados, una fiesta con muy mal sabor de boca donde todos sus invitados le están señalando con el dedo.

Su ingenuidad (perdone usted la risa que me da escribir esto) ha terminado siendo el último clavo en la tumba de los valencianos. Porque ahora mismo, cuando toda la prensa internacional habla de su ciudad en la prensa solo lo hacen para hablar de robo, latrocinio, deudas millonarias, edificios que se caen, corrupción y precariedad. Y es que al final... ni bólidos, ni barcos, ni ciudades de la Ciencia. Puede usted estar segura de una cosa, eso sí, al final ha conseguido dejar un legado. Un legado terrible. 

Me despido deseándole justicia y espero volver a verle pronto, en presencia de un juez, a ser posible.

Presuntamente suyo.

Abel Arana

2 comentarios:

Enriqueta Molina dijo...

Totalmente deacuerdo

mgsay dijo...

Muy de acuerdo con su carta, pero.....¿por qué no escribe también una (o varias, porque el asunto da para mucho) cartas a la pandilla que ha esquilmado mi tierra, Andalucía?