martes, 8 de enero de 2013

LA COLUMNA DE SAN BODEAU

Mi querida colaboradora SAN BODEAU (ya saben, esa mujer que escribe las cosas serias de este blog mientras yo les escribo tonterías) nos manda desde USA un artículo acerca del controvertido asunto de las armas de fuego que tan de actualidad está desgraciadamente. Les dejo con Sam y, por supuesto, les invito a dejar un comentario que a ella le va a hacer mucha ilusión.

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Queridos lectores:

Con la matanza de 20 niños de entre 6 y 7 años en la escuela Sandy Hook de Newtown se ha reabierto con más fuerza que nunca el debate del control de armas en Estados Unidos. Sin querer quitarle importancia a lo que me parece un crimen de lo más aberrante, desgraciadamente el problema no solo está en los eventos que nos cuentan las noticias. En un esfuerzo por resaltar el nivel de violencia asociada a las armas de fuego que ocurre en nuestras fronteras de manera cotidiana, el periódico Huffington Post indicaba que desde el día 17 de Diciembre (día en que ocurrió la tragedia de Sandy Hook) hasta el día 21 de Diciembre más de 100 personas habían perdido la vida victimas de heridas causadas por un arma de fuego. 4 días. Por ejemplo, un pequeño de 4 años fue asesinado en Kansas City cuando se disponía a entrar en el coche de su padre. Lo que es aun más escalofriante es que el pequeño ya había presenciado un tiroteo el año anterior cuando una bala entro por la ventana de la casa en la que vivía. Este es el problema del que no se habla con frecuencia en las noticias. Como sociedad, hemos llegado a un punto donde se tolera que cualquiera que no sepa controlar sus impulsos – o, incluso aun peor, que no pueda por razones de salud mental – tenga acceso libre a un arma de fuego. Tras los asesinatos de Sandy Hook, millones de personas han pedido a los legisladores que se haga un cambio con respecto al control de armas. Pero, ¿es fácil este cambio? Aunque creo que veremos un cambio en los próximos meses, ni creo que vaya a ser la solución al problema ni tampoco creo que vaya a ser una labor fácil el realizar ese cambio.

La Constitución indica en su Segunda Enmienda que existe el derecho a: “Una milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre,  y el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido.” El debate comienza porque no queda claro si esta enmienda protege el derecho de una persona a poseer y portar armas para su propia defensa o el derecho de las personas a formar milicias para la defensa común. Sabiendo lo que sé de historia de Estados Unidos – que no me convierte en historiadora, pero algo he aprendido – me decanto por la segunda interpretación. Los fundadores de este país llegaron aquí debido a que estaban sometidos bajo el poder del gobierno inglés. Por lo tanto, me parece lógico que exista esta enmienda para proteger el derecho de los ciudadanos para unirse en caso de opresión. Al contrario de lo que yo pienso,  en el año 2008 el Tribunal Supremo adopto la visión individual de los derechos de la Segunda Enmienda. De ahí que piense que no será esta una batalla fácil de ganar, aunque también se que el mismo tribunal que tomo esta decisión puede cambiarla bajo una fuerte presión social.

Ahora llamemos a las cosas por su nombre. Mas allá de los derechos que algunos sienten podrían ser vulnerados si se regula el acceso a las armas de fuego de manera más estricta, existe la parte que siempre hace de estos temas algo escabroso: el dinero. En Estados Unidos hay mas tiendas de armas de fuego que supermercados. Como le leéis; en un país donde 300 millones de personas necesitan comida para vivir, hay mas tiendas de pistolas que tiendas donde ir a comprar el pan. Y estas tiendas generan dinero, no solo para el dueño, sino dinero en impuestos y dinero para algunas campañas políticas.

Para concluir, creo que deberíamos evaluar que es lo que está ocurriendo no en un país donde la gente puede acceder fácilmente a un arma de fuego, sino en un país donde la gente elige un arma de fuego como método de descarga. En mi opinión, el problema real no son las armas en sí – aunque estoy a favor de un mayor control de armas – sino el origen de esta violencia. Como sociedad, debemos evaluar que están viendo nuestros niños, como estamos ayudando a las personas con problemas mentales y, en general, que es lo que aceptamos como un comportamiento tolerable de los unos hacia los otros.

1 comentario:

newfenix dijo...

Lo de la segunda enmienda me ha dejado helado: claramente una milicia no es un sólo hombre sino un conjunto de varios, o sea que de armarse hasta los dientes como persona individual nada de nada. A no ser que en la traducción se pierdan matices, que eso también pasa.

Coincido con San en que el problema es la violencia subyacente en la sociedad. Las armas por si solas no matan gente, necesitas a alguien que aprete el gatillo, y si mal no recuerdo, en EEUU se considera legítimo disparar a alguien que se esté acercando a tu coche, lo cual me parece aberrante.

A ver como acaba todo!