Queridos
lectores:
Con
la matanza de 20 niños de entre 6 y 7 años en la escuela Sandy Hook de Newtown
se ha reabierto con más fuerza que nunca el debate del control de armas en
Estados Unidos. Sin querer quitarle importancia a lo que me parece un crimen de
lo más aberrante, desgraciadamente el problema no solo está en los eventos que
nos cuentan las noticias. En un esfuerzo por resaltar el nivel de violencia
asociada a las armas de fuego que ocurre en nuestras fronteras de manera
cotidiana, el periódico Huffington
Post
indicaba que desde el día 17 de Diciembre (día en que ocurrió la tragedia de
Sandy Hook) hasta el día 21 de Diciembre más de 100 personas habían perdido la
vida victimas de heridas causadas por un arma de fuego. 4 días. Por ejemplo, un
pequeño de 4 años fue asesinado en Kansas City cuando se disponía a entrar en
el coche de su padre. Lo que es aun más escalofriante es que el pequeño ya había
presenciado un tiroteo el año anterior cuando una bala entro por la ventana de
la casa en la que vivía. Este es el problema del que no se habla con frecuencia
en las noticias. Como sociedad, hemos llegado a un punto donde se tolera que
cualquiera que no sepa controlar sus impulsos – o, incluso aun peor, que no
pueda por razones de salud mental – tenga acceso libre a un arma de fuego. Tras
los asesinatos de Sandy Hook, millones de personas han pedido a los
legisladores que se haga un cambio con respecto al control de armas. Pero, ¿es
fácil este cambio? Aunque creo que veremos un cambio en los próximos meses, ni
creo que vaya a ser la solución al problema ni tampoco creo que vaya a ser una
labor fácil el realizar ese cambio.
La
Constitución indica en su Segunda Enmienda que existe el derecho a: “Una
milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre, y el derecho del pueblo a poseer y portar
armas no será infringido.” El debate comienza porque no queda claro si esta
enmienda protege el derecho de una persona a poseer y portar armas para su
propia defensa o el derecho de las personas a formar milicias para la defensa
común. Sabiendo lo que sé de historia de Estados Unidos – que no me convierte
en historiadora, pero algo he aprendido – me decanto por la segunda
interpretación. Los fundadores de este país llegaron aquí debido a que estaban
sometidos bajo el poder del gobierno inglés. Por lo tanto, me parece lógico que
exista esta enmienda para proteger el derecho de los ciudadanos para unirse en
caso de opresión. Al contrario de lo que yo pienso, en el año 2008 el Tribunal Supremo adopto la visión
individual de los derechos de la Segunda Enmienda. De ahí que piense que no será
esta una batalla fácil de ganar, aunque también se que el mismo tribunal que
tomo esta decisión puede cambiarla bajo una fuerte presión social.
Ahora
llamemos a las cosas por su nombre. Mas allá de los derechos que algunos
sienten podrían ser vulnerados si se regula el acceso a las armas de fuego de
manera más estricta, existe la parte que siempre hace de estos temas algo
escabroso: el dinero. En Estados Unidos hay mas
tiendas de armas de fuego que supermercados. Como le leéis;
en un país donde 300 millones de personas necesitan comida para vivir, hay mas
tiendas de pistolas que tiendas donde ir a comprar el pan. Y estas tiendas
generan dinero, no solo para el dueño, sino dinero en impuestos y dinero para
algunas campañas políticas.
Para
concluir, creo que deberíamos evaluar que es lo que está ocurriendo no en un país
donde la gente puede acceder fácilmente a un arma de fuego, sino en un país
donde la gente elige un arma de
fuego como método de descarga. En mi opinión, el problema real no son las armas
en sí – aunque estoy a favor de un mayor control de armas – sino el origen de
esta violencia. Como sociedad, debemos evaluar que están viendo nuestros niños,
como estamos ayudando a las personas con problemas mentales y, en general, que
es lo que aceptamos como un comportamiento tolerable de los unos hacia los
otros.
1 comentario:
Lo de la segunda enmienda me ha dejado helado: claramente una milicia no es un sólo hombre sino un conjunto de varios, o sea que de armarse hasta los dientes como persona individual nada de nada. A no ser que en la traducción se pierdan matices, que eso también pasa.
Coincido con San en que el problema es la violencia subyacente en la sociedad. Las armas por si solas no matan gente, necesitas a alguien que aprete el gatillo, y si mal no recuerdo, en EEUU se considera legítimo disparar a alguien que se esté acercando a tu coche, lo cual me parece aberrante.
A ver como acaba todo!
Publicar un comentario