Esto que les cuento ha ocurrido en un pueblo de Massachusets y es ya una seria candidata a la noticia graciosa del mes. En este pueblo viven dos lesbianas que se llaman Jennifer y Stephanie, que aunque no sean nombres muy lesbianos, pues no importa, porque estas dos son completamente felpudistas. Y resulta que la semana pasada, un día por la noche, Stephanie se presenta en casa más ciega que Topacio, es decir, borracha y le dice a Jennifer que la va a preñar allí mismo. Jennifer se quedó un poco cariacontecida, pero viendo el pedo que traía la otra de los billares de su barrio, pues no le hizo mucho caso. Hasta que Stephanie, colocada como un grillo, se le planta en la sala de casa armada con un jeringuilla enorme, una sonda de catéter y un tubo de papel albal. Y en ese momento Jennifer se empieza a sentir incómoda y le pregunta muy lesbianamente que qué cojones hace con esas cosas. A lo que Stephanie (aún borracha) le comenta que ha ido a casa de su hermano y le ha obligado a hacerse varias pajas para llenar la jeringuilla y, por lo tanto, con el semen congelado y la sonda del catéter, pues que se dispone a embarazarla en un minutín.
Jennifer, que ya se encuentra al borde del pánico, sale corriendo y se encierra en el baño de su casa, mientras su pareja lesbiana la persigue rollo película de terror. Y la lesbiana perseguidora haciendo uso de su fuerza, y sin soltar la jeringuilla, logra partir en dos la puerta del baño y se abalanza sobre Jennifer que se pone a chillar como sólo una lesbiana acojonada sabe hacerlo. Y aprovecha que Stephanie se ha dislocado la muñeca haciendo de Chuck Norris para salir disparada hacia el coche dando gritos. Y los vecinos, que la ven salir por patas en bragas, pues van y llaman a la policía. Y cuando llegan allí se encuentran a Jennifer encerrada a cal y canto en el coche mientras la otra lesbiana intenta partir la ventanilla del vehículo con un rollo de papel albal y sin soltar una jeringuilla llena de semen,
Total, que se las llevaron a comisaría y allí hicieron las paces. Jennifer decidió no denunciar a su novia por intentar preñarla de aquella manera y la lesbiana jeringuillera se comprometió a asistir a reuniones de alcohólicos anónimos para mitigar esa ansia feroz de preñez.
No me digan que no es graciosa la cosa.
Arte puro las lesbianas de Massachusets.
2 comentarios:
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
joputa...
no me hagas esto, tio, que estoy aqui en el curro intentando guardar la compostura y la imagen de jefe serio, y leo esto y no hago mas que descojonarme.
Si cuando yo digo que las lesbianas están muuuu mal de la cabeza... ¬¬
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