viernes, 14 de abril de 2017

ALYSON ECKMANN: LAS CLAVES DE UNA VICTORIA ANUNCIADA


No soy pitonisa. Lo prometo. Tampoco tengo contactos en las altas esferas que me avisen de "cosas". Nada de eso. La gente que me lee en las redes, ustedes que me siguen en Twitter y en Facebook me pidieron que me posicionara sobre el fenómeno GH VIP. Y yo, que en realidad escribo para ustedes porque son mis jefes, me puse raudo y veloz al asunto. Y tras un rápido vistazo lo tuve claro. Sólo había una persona que podía ganar este reality. Y es justo la persona que ha ganado. De hecho les escribo esto contento como unas pascuas porque la segunda semana del concurso hice una apuesta y la he ganado. Mientras les escribo esto pienso en la exquisita cena a la que me van a invitar en mi restaurante favorito...

Para que no digan que esto lo hago a toro pasado les recuerdo que en este link y en este otro link ya hace semanas que les contaba que Alyson Eckmann tenía que ganar este concurso. Ella y nadie más. Tenía escrita la palabra ganadora en la frente desde hace muchos días. Las redes sociales decían que no, que la ganadora era otra, u otras. Y yo empeñado en que no. Y es que GH y sus respectivas variantes, mal que nos pese, es un reflejo más cercano a nuestra sociedad de lo que nos gustaría. Da lo mismo si eres VIP o no. Los concursantes están ahí para que el espectador empatice de una u otra manera. El gran teatro de la vida con sus héroes, sus villanos, sus princesas y hasta sus asesinos en serie si hace falta. Y esta vez he decidido observarlo de cerca.

¿Cómo he sabido ya en la segunda semana quién iba a ganar? Lo he sabido haciendo cola en la puerta de un cine y observando que películas veía determinada gente. Lo he sabido tomando un café en una terraza de la calle Fuencarral viendo reaccionar a la gente a distintos estímulos, desde la pesadilla de las Ongs a los provocadores escaparates de una marca de moda. Lo he sabido entrando en Zara y H&M y siguiendo entre percheros al público objetivo del programa mirando la ropa que se compraban. Lo he sabido cuando en mis sesiones como DJ me he maravillado comprobando como el público reacciona a unas canciones y otras. Y todo por culpa de un CAMBIO DE CICLO.

Alyson Eckman es la clave televisiva del cambio de ciclo. Poco a poco, la sociedad española está dejando la crispación y la histeria atrás. ¿No se han fijado que hace un año había manifestaciones de "lo que sea" todos los días y ya no? ¿No se han fijado que personajes incendiarios como Pablo Iglesias o Bertín Osborne hace un año se lo llevaban de calle y ya no? Y es que Alyson Eckmann ha terminado siendo la americana más española de la historia. Alyson Eckmann es la metáfora de España. Una España enloquecida, mareada, cargada de errores. Una España que improvisa, que se avergüenza de sus cagadas, una España que no puede renunciar a su ADN y una España que al final se ha dado cuenta de que, si es verdad que el barco se hunde, que nos pille bailando.

He observado que la gente está menos crispada, política y socialmente. Quizá nos hemos acostumbrado al escándalo, a las tramas judiciales, a los políticos oscuros, a los dramas de cada día y los hemos incorporado a nuestro guión nacional. Vete tú a saber, como dicen los franceses. Pero hemos decidido pasar de la ira al "que sea lo que Dios quiera". Hemos pasado de chillar hasta quedarnos afónicos de que la crisis nos ahoga a adaptarnos al presente. Incluso a disfrutarlo. Y los cientos de miles de personas (repito: cientos de miles) que han votado esta última semana han decidido que se reconocían en Alyson Eckmann. Imagínate, una chica americana ha terminado siendo más española que la botella de Tio Pepe y el Toro de Osborne juntos. Y sin saberlo. 

En tiempos difíciles, hemos decidido vovler a sonreír, a reconocernos en nuestras equivocaciones, a asumirnos y en cierta manera, a aceptar lo que somos y tratar de ponerle remedio. Exactamente igual que ella. Hemos aprendido a reirnos de nuestra sombra. Y eso lo he visto en Zara, en las terrazas, en los cines, en las tertulias de la tele, en las discotecas, en los grandes almacenes. He visto miles de Alysons sacando la cabeza del agua para respirar. Ese es el cambio de ciclo que ha conseguido superar uno de los tabúes más heavies que tenemos. En una final donde había "una extranjera" y una ESPAÑOLA, ha ganado "la extranjera". Ese es, precisamente, el cambio de ciclo en el entretenimiento que, al final, es el opio del pueblo. La gente ha votado esa sonrisa, ese sinsentido y si, también esa sensibilidad. Alyson Eckmann nunca dejó de sonreír, de darse cuenta del error, y sobre todo, de darse cuenta del error en voz alta. Y la gente en su casa, con el smartphone en la mano a punto de gastarse su dinero en un voto, ha decidido que ya está bien de quejarse. Eso le ha hecho ganadora. Y yo estoy contento porque me parece una actitud extraordinaria. Volvamos a reírnos a carcajadas por cualquier cosa, volvamos a ser disfrutones, volvamos a no castigarnos por haber metido la mata, volvamos a aprender. Eso es más efectivo para salir adelante que cualquier medida de cualquier político de cualquier partido. Y aunque no me crean, todo esto lo he aprendido viendo a un grupo de chicas en los probadores de una tienda eligiendo lo que se iban a poner para una reunión de antiguas alumnas de su colegio. España es Alyson, un país que es un cuadro muy grande al que no puedes evitar quererle y desearle la mejor de las suertes.

Volvamos a la sonrisa con Alyson Eckmann, la americana más española que he visto en mi vida (oigan. y además tiene 100 mil euros más en el banco hoy).

2 comentarios:

Marisol Rodriguez dijo...

Bueno 100000 no,que ahora viene montero y le quita un 20 por ciento!!

Anónimo dijo...

Alyson se dio cuenta a tiempo que si no reconocía su error perdía el concurso...detrás de su imagen boba siempre actuó en función de una estrategia que al final la convirtió en ganadora. Alyson es España y Belén Esteban es la Princesa del Pueblo...pobre España.