viernes, 2 de septiembre de 2016

¿SABES LO QUE SON LOS VAMPIROS EMOCIONALES?

Jacks, un lector que me lee desde hace años desde Indianapolis escribe esta semana una interesante reflexión sobre este artículo que escribí hace tiempo sobre el peligro de los "vampiros emocionales" y me sugiere que lo repita para que todo el mundo se entere. Para él, y para los que no lo leyeron hace meses, aquí lo tienen.

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He recibido varios correos de lectores que me querían contar malas experiencias con amigos, parejas o compañeros de trabajo. Y al terminar de leer los mails caí en la cuenta de que todos ellos habían pasado un buen tramo de su vida rodeados de una influencia tóxica en forma de persona, o lo que es lo mismo, un vampiro emocional.

Incluso yo pasé una parte de mi vida rodeado de uno de ellos. En mi caso, fue en el entorno laboral, y aunque me dé vergüenza reconocerlo, tardé casi una década en darme cuenta. Tenía a mi lado una persona absolutamente insegura de todo que buscaba esa seguridad en los demás. Aparentemente encantador, inteligente y resuelto en la vida, en realidad esta persona era una mala influencia que no dudaba un segundo en intentar destruir mi ego (y el de cualquiera que tuviera alrededor) para sentirse él menos mal. Mirando atrás, fue una experiencia devastadora.

Y es que es terriblemente difícil reconocerlos. Un compañero de trabajo, una pareja, un amigo de toda la vida… da igual. Tienen múltiples encarnaciones y todas son igual de tóxicas. Lo primero que hay que tener claro es que no son “personas normales”. Su capacidad de egoísmo no conoce límites aunque lo disimulen de maravilla. Lo importante para ellos es conseguir lo que quieren cuando les da la gana y no van a escatimar ni esfuerzos ni malas artes para conseguirlo. En una relación (sea cual sea) ellos siempre van a estar recibiendo, nunca dando. De ahí lo de “vampiros”, porque en realidad lo que van a intentar hacer es vaciarte para nutrirse ellos. Y en el momento en que se hayan saciado, ya te puedes despedir, porque cuando no te queda nada que dar, ellos desaparecen.

¿Cómo combatirlos? Pues si miro atrás, lo único que se me ocurre es actuar en cuanto tengamos la más mínima sospecha. Hay que establecer unas reglas inamovibles en la relación sobre todo para que ellos no las puedan manipular a su antojo. También hay que quejarse y dejarles siempre claro lo que no nos gusta, que lo mismo se piensan que somos idiotas y no nos damos cuenta de lo que hacen. Hay un psicólogo que dice que lo mejor de todo es siempre pensar que estamos ante un “niño de cinco años extremadamente egoísta”.

¿Son malos? Muchos estudios dicen que no. Yo pienso que sí, rotundamente sí. Son absolutamente nocivos para todo lo que tienen alrededor. Conozco el caso de uno de ellos que estaba absolutamente descontento con su físico. Pero su discurso era exactamente el contrario: él estaba feliz y encantado de estar obeso. No es que estar obeso sea malo (sólo lo es desde un punto de vista médico), lo verdaderamente terrible es difundir un discurso falso. Él no estaba feliz siendo gordo, aunque predicaba lo contrario, y se pasaba el día menospreciando a las personas que practicaban deporte y tenían una disciplina, a la gente delgada por naturaleza o a cualquiera que él considerase mejor que él. ¿Cómo me di cuenta de su vampirismo? Pues en una boda a la que nos habían invitado a los dos. A pesar de estar orgullosísimo de su obesidad, ese día en la boda se puso una faja debajo del traje porque “quería salir mejor en las fotos”. Es decir, su discurso era una absoluta mentira. Y así con todo. Son capaces de fingir enfermedades, malestares, depresiones, etc. Y todo con la única intención de captar tu atención y que estés a su disposición. Que lo mismo si te despistas te das cuenta de que tienes un cabrón al lado y sales corriendo. Y eso no les conviene nada.

También les funciona mucho lo del aislamiento. A ellos no les viene bien que sigas manteniendo las mismas amistades de toda la vida. Por ejemplo, si tienes un mejor amigo, ellos intentaran como sea, separarte de él. Desde el primer momento, este mejor amigo les caerá fatal y desde ese día, su intención será romper esa amistad para tenerte “en exclusiva”. Nunca hay que dejar de escuchar a las personas que nos conocen de siempre, en un momento dado, pueden ser nuestra tabla de salvación.

Resumiendo, que la mejor manera de protegerse de un vampiro emocional no son ni los ajos ni el agua bendita. Lo mejor es siempre conocerles. Prestarles atención para poder adelantarte a sus tretas. Por ejemplo, si te piden algo (lo que sea) siempre déjales bien claro que van a tener que pagar un precio por ello. Nunca olvides que una historia siempre tiene dos caras. Y para terminar, lo mejor que se puede hacer siempre es huir, y sin mirar atrás. Ellos tampoco se darían la vuelta para ayudarte una vez que te hayan vaciado…