martes, 17 de mayo de 2016

DÍA MUNDIAL CONTRA LA #LGTBFOBIA

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Hoy es el DÍA MUNDIAL CONTRA LA LGTB FOBIA. Ya ven. ¿Una buena noticia? Pues la verdad es que no. Es una pésima noticia. Si celebro un día contra el maltrato a la mujer (por ejemplo) es porque esa lacra permanece en nuestra sociedad. Y hoy… hoy tenemos que hablar de homofobia.

Porque existe y porque es una realidad que podemos comprobar cada día. Los que vivimos en el centro de una gran ciudad como Madrid (o en cualquier ciudad europea) la verdad es que nos vemos poco afectados a pesar del tremendo aunmento en agresiones en el último año. Por eso este post de hoy es un homenaje velado a todas aquellas personas que son maltratadas por su orientación sexual. Saben ustedes de sobra que no me pronuncio a menudo sobre estas cosas. Pero hoy me parecía importante.
En Europa, en esta Europa tan moderna y tan de vuelta de todo, en este mismo momento en que ustedes están leyendo estas líneas, hay un adolescente que está siendo vejado, insultado y maltratado por su orientación sexual. ¿Qué hacemos? ¿Nos refugiamos en el mito de Chueca, del Eixample, del Soho… y pretendemos que lo que no nos afecta no existe? Pues no, señores.
Hace poco llegó a mis manos información sobre un señor que se llama Ignacio Samper, que es el director de la Oficina del Parlamente Europeo en España y que abogaba por la integración de todos los colectivos en la sociedad. De eso se trata, exactamente y esa es la actitud, la de integrarse, la de mezclarse y la de aceptarse. Hoy hablo de la homofobia porque varios lectores me han mandado mails diciéndome que me tenía que posicionar y que querían saber qué pensaba.
La homofobia me llena de una tristeza infinita. Que una sola persona sea rechazada o dañada por lo que hace en la intimidad de su corazón (y su dormitorio) es una idea que se me antoja absolutamente absurda. No comprendo a los partidos que han luchado contra el matrimonio entre personas del mismo sexo o han peleado por un nombre que no hacía daño a nadie. Nadie va a perder sus derechos porque dos mujeres se casen, por el amor de Dios.
Necesitamos unirnos y ser generosos. Necesitamos más tiempo para mirar al que tenemos al lado y tratar de entenderle. Y si no podemos entenderle, al menos respetarle. A él y a su orientación. No tenemos derecho ni a opinar ni a legislar sobre los sentimientos de la gente. El amor, sea del tipo que sea, siempre suma en la vida. Nunca resta.
Hace meses les hice un llamamiento desde este mismo blog para contarles que en nuestro país, tan avanzado, tan de poder casarse, hay un alto número de adolescentes maltratados por el hecho de ser gays. Unas personas absolutamente inocentes viviendo el infierno de la ignorancia. Y por ellos, por su respeto y por la dignidad que todos ellos merecen hoy me pronuncio. No soy lesbiana y, sin embargo tengo un altísimo nivel de tolerancia hacia sus libertades. Nunca una lesbiana (o un heterosexual) me ha privado de ningún derecho por el hecho de ejercer libremente su manera de amar.
Abran un poco más los ojos y siempre recuerden que mientras tengamos que celebrar un día como este es porque aún no somos ni tan modernos, ni tan inteligentes.
Mi más enorme cariño para todos aquellos que hoy siguen siendo víctimas de cualquier clase de maltrato porque se enamoraron de alguien y no lo pudieron evitar.
Desde el fondo de mi corazón, va por vosotros.