sábado, 9 de enero de 2016

ALGO HUELE A PODRIDO EN CATALUÑA (Y EN ESPAÑA NI TE CUENTO)


Debería estar prohibido levantarse un sábado y encontrarse con una noticia así. Los ciudadanos ya tenemos bastante con lo que nos tiran a la cara de lunes a viernes. Y gracias al vertedero de Twitter (¡Hola, Cayetana!) hoy me entero de lo siguiente:

"Carme Forcadell tendrá un sueldo de 97.343 euros durante cuatro años (el 80% del que cobra ahora) y una pensión de jubilación vitalicia de 73.007 euros dentro de seis años (el 60% del sueldo) por menos de tres meses de trabajo"

Que esto suceda en Cataluña, por supuesto, es lo de menos. Pero como la noticia de hoy se refiere a Carme Forcadell, por eso hablo de ella. Que quede claro que si la noticia la hubiera protagonizado una política extremeña, hablaría exactamente en los mismos términos. Pero antes de seguir, quiero ponerles una cosita de la RAE para situarnos bien en el contexto.

indecencia.
(Del lat. indecentĭa).
1. f. Falta de decencia o de modestia.
2. f. Dicho o hecho vituperable o vergonzoso.

No encuentro otra palabra para describir esto: INDECENTE. En mayúsculas. Y para ser sinceros, la culpa no es de Carme, faltaría más. Si a cualquiera de nosotros nos ofrecieran este chollo ¿diríamos que no? El problema viene de lejos. De una clase política (e incluso sindical) que ha convertido el oficio más viejo del mundo (el arte de engañar y robar es más antiguo que la prostitución ¿cómo se quedan?) en un negocio espectacular. 

Hubo una época en España en que los niños querían ser futbolistas o cantantes. Ahora lo más normal es que quieran ser concejales porque fíjense ustedes la bicoca del asunto. Y es indecente. Es anti social, anti español, anti catalán, anti vasco y anti todo. Y como la tele es un reflejo de la realidad (en gran parte) de ahí el éxito de los programas de tertulia política. Mientras los programas de corazón han bajado la guardia y solo nos ofrecen las desgracias de personajes cada vez más low cost (i.e. Sema, estrella mediática de GH VIP que alcanza la fama por hacer de "lleva bolsos" de la hija adoptada de una folclórica que acaba en el trullo), los programas que hablan de política sí que tienen vips en sus elencos (esto es todo un teatro, no lo olviden). ¿Quién narices va a querer ver a una de GH cuando puede ver a tertulianos al borde del ictus porque a Urdangarín le seguimos pagando entre todos la seguridad?

Lo que importa no es el fin. Sólo importa la crispación del camino. Ayer eran Urdangarín y Jaume matas. Hoy es Carme. Protagonistas todos por igual de un culebrón multimillonario de poder y lujo que tiene a la población tan fascinada que incluso a más de un 30% se le olvida que tiene que ir a votar. Así estamos.

Y mientras tanto, la pobre Carme debe estar en su casa súper triste porque el mundo Twitter se le ha echado encima por esta indecencia. Igual que a Cayetana. Igual que a Andrea Fabra. Igual que a Toni Cantó. Carme debe sentirse una víctima del sistema, la pobre, que le obliga a cobrar esa barbaridad de por vida por tres meses de trabajo.  Pobre Carme, pobre mujer. 

Querida Carme, no tengo duda de que la ley es la que te obliga a recibir esta bonoloto política, pero si no renuncias a ella, yo pensaré que eres una indecente y tengo derecho a ello. Me parece que tú y todos los que en tus circunstancias aceptan una cosa así sois unos indecentes que miraís por cualquier cosa excepto por lo que teneís que mirar. Y lo más importante de todo, olvidaís que os han colocado ahí gracias a la democracia, un sistema que habeís deformado, malversado y prostituído entre todos. 

Hoy, Carme, te has ganado el odio de las redes sociales. Tú sabrás lo consecuente que eres con tus ideales, tu ética y tu moral en una circunstancia como esta. Yo, si no cambias de opinión y renuncias a este sinsentido economico, seguiré pensando que eres una indecente. Quizá me equivoque en mi juicio, pero al menos no me lo estoy llevando calentito.

Que tengan ustedes un feliz sábado y sean buenos, que ya hay demasiada gente mala.