
Este fin de semana he desayunado con Yurena. Fíjense ustedes
que, trabajando en lo que trabajo, no hay nada más aburrido para un servidor de
ustedes que conocer a un personaje famoso. El 90% de las ocasiones, una persona
“normal” es infinitamente más atractiva que una celebrity. Y sin embargo, con
Yurena me picaba la curiosidad.
Lo primero de todo y al margen de gustos o tendencias
musicales. Yurena es puntual y educada. Llega a nuestra cita como tiene que
llegar una estrella, con un abrigo de piel sintético y unas gafas de sol del
tamaño de una plaza de toros. Y maquillada y con la ceja perfectamente hecha.
El personaje viaja con Yurena donde ella quiera que vaya.
Yurena quiere aprender. Yurena pide consejo. A Yurena le
gusta escuchar. Y si se le hace con una cierta inteligencia, ella es capaz de
reírse de su sombra. Eso ha sido lo que más me ha llamado la atención. Su
representante debería emitir un comunicado de prensa contando que Yurena tiene
sentido del humor. Para que se hagan ustedes idea, en un momento de la
conversación, yo literalmente le digo “Yurena, hija, las cosas como son, se te
ha ido la mano con los labios, pero se te ha ido la mano nivel: me he dado un
sartenazo en tol morro”. Y Yurena se descojona viva. Y yo me quedo alucinado de
lo asimilado que ella tiene su labio, su laca, su estilismo y su botox. En ese
sentido les prometo que es honesta.
Sigo quedándome asombrado cuando me habla de electro pop y
de “progressive house”. Y no, no es una pose. Yo le pregunto y en sus
respuestas hay referencias a la música actual que se quedan ustedes de piedra.
Yurena sabe quién es Skrillex y la nueva canción de Roisin Murphy le ha
aburrido. Y además no entiende el vídeoclip. En ese momento miro al suelo,
probablemente para que no vea la cara de palurdo que se me debe estar quedando.
Lo que Yurena no lleva bien es la leyenda de Tamara. Yurena
está peleada con Tamara (su primera personalidad mediática) y yo le digo que me
parece fatal. Sobre todo cuando veo que la gente le saluda con mucho cariño.
Ella está preocupada porque quiere dejar a Tamara atrás. Yo le entiendo, pero
le digo que hasta que Yurena se haga famosa, queda mucho trabajo por delante.
Yurena es una tía que quiere hacer dance y cantarlo en
playback. En el mismo playback en que Madonna lleva haciendo giras desde hace
20 años. Uno pagaría dinero por no oír a Katy Perry en directo. Y probablemente
lo mismo pase con Yurena. Yurena, es esa cosa extendida en Europa que se llama “cantante
de estudio”. Es decir, voz lo que se dice voz, no hay para deslumbrar. Pero hay
un ejército de compositores, productores, maquilladores y estilistas que con
ella de base, crean un producto final. Y Yurena sabe dónde está perfectamente. Y además no deja de
promocionar y hablar de la gente que le ha ayudado a llegar a “Go”, su último
single y número uno de ventas en iTunes (le pese a quién le pese).
Le echo la bronca porque le digo que en la tele no se ve ni
de lejos lo total que es, y que ella es la única culpable de eso. Y ella
escucha. Y abre mucho los ojos cuando escucha. Y cuando vuelvo a casa
caminando, pienso que los prejuicios son siempre una putada y una venda en los
ojos del ignorante. Pienso también que he desayunado con una persona
encantadora y en consecuencia, le deseo que tenga la oportunidad que se merece
y el escenario discotequero para lucirse maquillada hasta el éxtasis,
envenenada de laca y haciendo el mejor playback del mundo. Porque,
sinceramente, pretender que Yurena cante en directo es de idiotas. Ella no es
Celine Dion, pero eso ya lo sabíamos ¿No? Yurena debe pretender ser la reina
del playback y del autotune, nunca una cantante creíble. Ahora solo hace falta
que ella se dé cuenta de lo graciosa y total que es y empiece a disfrutar. Pero
siempre en playback, por Dios…
Gracias a Pablo Regueiro por la inestimable colaboración en
la elaboración de este artículo.
2 comentarios:
Grandes los dos!!! Gracias por tus palabras a la gran diva que es YURENA!!
<3
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