miércoles, 9 de marzo de 2011

SECUESTRADOS de MIGUEL ANGEL VIVAS

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Me fui al cine a ver SECUESTRADOS por dos razones importantes. Primero de todo porque es el tipo de película que me apetece ver una barbaridad. Y segundo, porque uno de los protagonistas es Martijn Kuiper, mi compañero de rodaje de JUSTICIA SANGRIENTA. Por lo tanto, me armé de palomitas y Coca Cola Zero y me dispuse a dejarme sorprender…

Y vaya que si acabé sorprendido. Había leído que tenía un rollo al FUNNY GAMES de Michel Haneke. Y la verdad es que no. Parte de la misma anécdota (una familia secuestrada por unos psicópatas) pero ahí se quedan las comparaciones. FUNNY GAMES era un ejercicio de estilo en toda regla y evitaba al máximo la sangre y lo orgánico de la violencia. SECUESTRADOS es un estudio sobre la violencia con todo lo que eso conlleva, incluida la sangre. ¿Es una gran película? No, pero ha estado muy cerca, pero el valor incontestable que le veo es que es una película necesaria en el cine español. Es mucho más cercana a la realidad que vivimos, está filmada con pulso firme y vibrante y van directos al grano. Una vez que arrancan, el infierno no para. Miguel Ángel Vivas sabe exactamente qué historia está contando y se acerca mucho más (y menos mal, joder) al Nuevo Extremismo Francés de Alexandra Ajá que a Julio Médem. SECUESTRADOS es una película (siento repetirme) muy necesaria en nuestro cine. Tiene una factura absolutamente internacional e incluso sus actores están casi todos tremendos (excepto el que hace de novio de la hija). Manuela Vallés es una scream queen hecha y derecha y Martijn Kuiper es la parte carnal de la violencia. Miguel Ángel Vivas es, en cierta manera, un ejemplo de que se puede hacer un cine de ahora y, sobre todo, exportable. El tipo se arriesga con el montaje, con los planos secuencia y con un final que no va a dejar contento a todo el mundo. Pero por lo menos se arriesga. Y eso se agradece una barbaridad. Para que se hagan ustedes una idea de por qué me ha gustado tanto, les cuento que hay una escena de una tensión casi insoportable donde uno de los secuestradores se sienta entre dos víctimas que están agonizando del miedo y se pone a ver la tele como si tal cosa. ¿Qué programa llama la atención del asesino? Pues “Sálvame” y ahí es donde veo que Miguel Ángel Vivas sabe que el miedo, el terror y la agresión… están mucho más cerca de lo que pensamos. Es más, ya están dentro de nuestras casas.

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