
Esto es lo que ha gritado Vanessa al ver quién salía en la portada del HOLA. ¿TOÑI WHO, ABEL ARANA…TOÑI WHO? Así se ha puesto. En este punto les tengo que aclarar que Vanessa, aunque es una mujer fabulosa y listísima no ha seguido la carrera de Azúcar Moreno y por lo tanto desconocía la existencia de Toñi Salazar…
-Hombre Vanessa, esta chica ha marcado un antes y un después – le digo
-No será por el peinado – me contesta
-Me refiero a que me parece un avance enorme en que una gitana ocupe la portada del HOLA, que últimamente solo salen bodrios de Barrio de Salamanca y ya era hora de que el pueblo gitano tuviera su presencia en una revista de mujeres fachas..
-Oye, Abel Arana, que a mí el pueblo gitano me vuelve loca, pero no es eso…
-¿Entonces? – le pregunto
-Esto…¡es esto!
Y va y me empotra la revista en la cara y entonces el camarero me mira con cara de “te jodes, que esta semana la hostia te la has llevado tú”. Pero es apartar la vista de la pantalla y lo comprendo todo. El vestido es un poco horroroso y las invitadas llevan una gama cromática como para ser el paraíso de una daltónica upper class. Toñi, que es una mujer de bandera (¿De qué bandera? Me pregunta Vanessa ¿De Burkina Faso?) tiene un problema enorme. Toñi es teta, cadera y culo. Y se ha escogido un novio que no le hace juego. Para que ustedes se hagan una idea les explico. Imagínense a un perrillo sin raza, de pelo gris desmadejado en medio de una tormenta. Entonces el pobre perrillo llega a las puertas de sus casas. Ustedes abren la puerta y se encuentran con…¡el marido de Toñi Salazar! Y es que el muchacho tiene en todas las fotos esa cara de perrillo abandonado y a Vanessa y a mí se nos va la cabeza y nos imaginamos a Toñi vestida de dominatrix reventándole la cara al marido que dice sin parar “sí, mi ama flamenca”.
Y luego, para rematar la historia sale Ana Obregón.
-Un FAIL, Ana Obregón…. ¡eres el FAIL más grande de las últimas 48 horas! –grita Vanessa mientras yo veo que un camarero se niega a servirnos los cafés.
Y es que resulta que la Obregón se ha liado con un trapecista o algo así que se zumbaba a ESTUFANÍA DE LO MÓNACO, una princesa adicta a los circos (creo). Y además de todo eso, la Obregón va vestida de topos de los pies a la cabeza y el resultado final es un poco como si a Minnie Mouse le hubieran dado un sartenazo y se hubiera quedado “to loca”.
Después de todo esto, Vanessa me sigue preguntando ¿Toñi Who? Y no me queda más remedio que pasarme dos horas y media contándole la historia de Azúcar Moreno, interpretándole alguno de sus grandes éxitos y contando lo de la hermana con cáncer que resulta que al final las dos se llevan a patadas y se hacen unos feos en las teles que a su lado, la película EL RESPLANDOR parece BAMBI. Cuando acabo exhausto y tres camareros se ponen a aplaudirme por la tesis doctoral “Debajo del olivo yekeyé” que acabo de impartir. Vanessa, mientras teclea en la blackberry (ella le llama “bluberry”) va y me dice:
-¿Tanto rollo pa esto, Abel Arana? Si ya sabes tú que yo soy muy del HOTEL COSTES que esos sí que hacen música maravillosa para todo y además los cds te dan un aire de savoir faire musical de mareo.
Por lo tanto, en este momento les dejo porque ustedes tienen que saber que, por razones que no debemos publicar aquí, Vanessa y yo seguimos viviendo instalados en el terror y ayer mismo nos pasamos tres horas en el descansillo de una escalera mientras una niña nos decía que Justin Bieber es como todas las Pussycat Dolls en una sola mujer, un homosexual de mediana edad nos dijo que había abandonado a su novio y que nuestro drama era una mierda comparado con el suyo y Vanessa intentaba, sin mucho éxito estampar el Dior contra la cara de un operario de un gremio que no les puedo contar.
Y todavía nos queda el fin de semana.
Qué dios y Soraya Arnelas me cojan confesado.
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