Ya ven, que estoy hecho un animalillo. Que resulta que este pasado fin de semana he visto ENREDADOS, la nueva de Disney y que siempre lloro al final. Estoy no es gracioso excepto si me pasa en un cine lleno de padres con sus hijos y los niños me miran con cara de “a este le han echado bebida en la droga”…
Pero es que no se imaginan ustedes lo que me gustan las películas de dibujos animados. Y aunque ENREDADOS no es especialmente gloriosa, hay que ver lo bien que me lo he pasado. Para los que no sepan de qué hablo, les cuento que es una revisión del cuento de RAPUNZEL, pero con un giro. Resulta que una bruja mega chunga que se parece mogollón a Cher en los 80 tiene un pánico terrible a envejecer y entonces, la muy cutre decide raptar a Rapunzel, que es una niña mega rara que cuando canta se le enciende el pelo y si lo tocas te vuelves joven de golpe y porrazo.
Total que Cher tiene a la niñata encerrada en una torre rollo Gran Hermano pero a la cría cuando se le acerca la mayoría de edad le empiezan los picores. Y en esto que aparece un quinqui con cuerpazo y se lía la de dios es cristo. La niñata se escapa de casa con el quinqui, un camaleón sobreactuado y el caballo más gay que ha parido el cine. No les cuento más aunque todos sabemos que esto es una película de Disney y al final la niñata se pone como las locas con el quinqui, se lo da absolutamente todo, y el quinqui se vuelve legal por amor.
No hace falta la excusa de tener sobrinos, vayan a ver ENREDADOS y disfruten como yo, que me entra hasta el hipo de la emoción.
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