
Querida Carla:
Menuda faena que me has hecho, de verdad. Tú sabes de sobra que eres una de la musas de este blog. Y digo eres aunque te hayas muerto porque vas a seguir siéndolo. Sabes mejor que nadie que yo te he defendido toda la vida porque siempre me has parecido la que molaba de las Duval a pesar de tenerlo todo en contra. No sé si es por esa tendencia que tengo a la rebeldía pero tú has sido musa de este blog (y Norma no) porque eres mil veces más auténtica.
Siempre te viste obligada a llevar la carga de ser “la segunda” y pocas veces he visto a nadie llevar esa cruz con tanta dignidad. Mientras Norma se embarazaba, abortaba, se casaba con señores con islas privadas y anunciaba un regreso que nunca llega…ahí estabas tú con tus cuadros de caballos y perros, con tus obras de teatro y tus cosas. Eres muy musa porque lo de tu enfermedad lo has llevado incluso mejor que la Jurado. Te podrías haber aprovechado de esa desgracia enorme para hacer ruedas de prensa y aplastar a Norma, pero no. Has sido un ejemplo. Hasta tu última obra (Brujas) ha sido un exitazo brutal porque has formado parte del cast más moderno y undeground que uno se pueda imaginar. Me invitaron y no pude ir al estreno. Y te prometo que no pienso ir a verla ni por todo el oro del mundo. Porque yo quería ver “Brujas” por ti. Porque tu personaje me ha fascinado siempre. Ese marido, esas gemelas, esos cuadros que son pop en estado puro.
Me da una rabia inmensa que no hayas tenido más tiempo para hacer cosas. Porque yo en este humilde blog las hubiera contado todas a bombo y platillos, que tú no te mereces menos. Estoy muy orgulloso de haber tenido siempre razón al defenderte, porque toda tu vida demuestra que eras “la elegante de las Duval”. Fíjate que varios lectores me han escrito dándome el pésame y han dicho que de verdad eras una musa. Entre tú y yo, Carla, me río un poco porque los dos sabemos que esto no lo puede superar Norma y esta semana vas a tener en las teles y en todos los sitios el puesto que siempre te has merecido. Es más, a partir de ahora ya no pienso celebrar Halloween. Se celebrará en mi casa el “Aniversario de Carla” y si hay que disfrazarse, pues nos disfrazamos de vedette. Y punto.
Antes de despedirme, quiero darte un millón de gracias por haber incluso servido de inspiración a un personaje de un libro que estoy escribiendo. Y que sepas que tu lugar en este blog no lo va a ocupar Norma aunque se afeite la cabeza, diga que es lesbiana y que se va a casar con una ministra sueca. Tu lugar es tuyo y chica, aprovecha para montar shows en el cielo que en cuanto Norma la casque y llegue, los dos sabemos lo que va a pasar.
Gracias por venir…
4 comentarios:
Querido Abel Arana, soy un fiel lector que lleva leyéndote como dos años más o menos, y aunque nunca me ha dado por escribirte para felicitarte por tus aciertos (estaría escribiendote todos los dias) sí que me permito la licencia de escribirte para expresarte mi opinión de este post de Carla Duval.
No me parece de buen gusto el "homenaje" que has pretendido rendirle aunque fuera en clave de humor.
Yo tambien desde mi Facebook la he rendido varios homenajes sobre sus desastres quirúrgicos, pero sinceramente, cuando uno muere de forma digna y deja tras de sí una vida de trabajo y sacrificio, por muy gracioso que nos parezca, hay que saber cuando parar y dejar de escribir de esa persona.
Estoy seguro de que no lo has hecho a mala fe, pero hay veces en que determinados temas no se deben emplear como carne de blog. No has caido en el mal gusto, pero tampoco veo que la hayas respetado al 100%. Porque no es coherente meterle caña con sus capacidades interpretativas y sus cualidades para pintar autorretratos (caballos), con el hecho de hablar de lo grande que era como artista.
Hubiera sido más respetuoso un silencio.
Un saludo. Un fiel lector
Yo no podría estar más conforme con lo que ha escrito Javier Marín.
Ángel R.
Es una carta preciosa. Has sabido mezclar el humor y a la vez se ve la ternura y el cariño que le tenías. espero que ella la lea desde algún sitio. Yo la conoci y te aseguro que se ubiera reído un buen rato.
Gracias por el homenaje.
Enhorabuena. Una carta magnífica. No esperaba menos de ti.
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