
Lo prometido es deuda y si la Obregón lo hace, yo no voy a ser menos. Había pensado ponerme un trikini, pero es que me hace los pechos caídos. Por lo tanto, he optado por el topless y mostrarme antes ustedes con esta apabullante naturalidad. La sonrisa ya sé que es un poco como de Forrest Gump pero háganse a la idea de que me habñia bebido cuatro tintos de verano y esta es la cara que se me queda, que incluso mi madre dice que parezco un tarugo.
Pues eso, que les mando unos besos (para ellas) y unos abrazos (para ellos) desde mi escondite veraniego sentado encima de un sofá inflable de color "rosa amriquita ilusión" (esto lo aprendí a decir en Huelva) y espero que estén llevando bien los calores estos. Y que sepan que les llevo conmigo a todas partes...
3 comentarios:
Estás más bueno que comer con las manos!!!!!!
Hombre!!! Qué pedazo e tío!! Y todavía inteligente! Dime que hueles rico y me caso ya!!!
¿¿Cuándo ha pedido usted permiso para entrar en Huelva?? :D
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