
MADONNA Y HARD CANDY
La abuela llega mal y tarde a lo que tenía que haber sido un disco cojonudo. Un primer single de éxito gracias a Justin Timberlake no ha sido suficiente para que la carrera comercial de “Hard Candy” tenga una dignidad mínima. “Give it 2 me” fue el calvo en el ataúd y “Miles Away”, un autoplagio de “Love Profussion” no levanta cabeza. Y es que después de “Confessions”, todo el mundo esperaba que la abuela elástica volviese a contentar a sus fans. Y se equivocaron. Pasado el tiempo, “Hard Candy” suena a descarte de Nelly Furtado y Britney Spears, por decirlo de una manera elegante. La gente dice que el problema es que en este disco Madonna no es la estrella, sino que lo son sus productores. Pues muy mal abuela, muy requetemal, que por algo es usted un icono. Y no vamos a hablar de el clip del segundo single, porque va a parecer que le queremos lapidar en una plaza pública. Nadie parece estar convencido de este nuevo sonido, de esta nueva imagen o de todo lo que rodea a Madonna, que a pesar del fracaso discográfico, está triunfando como las locas con su gira mundial. Yo creo que la formula no ha funcionado porque Madonna está cansada. Cansada de estar tan joven, cansada de descubrir a tanto productor, cansada de tanto baile, cansada de tanto fan gay (porque este último cd es muy hetero), cansada de su ya ex marido, cansada de hablar con falso acento inglés, cansada del cabrón de su hermano que la ha puesto fina en un libro, etc.
Y es que en “Hard Candy” se recoge lo peor de la abuela, con momentos estelarmente atroces como “Spanish Lesson” o la horrenda “Give it 2 me”, una cacofonía que ha espantado a los oyentes de las radios en todo el planeta, digan lo que digan los fans locos. Ese giro al rollo urban y al “jipjopeo”, lo está pagando caro en cuanto a ventas. Ni siquiera los remixes han funcionado como deberían. Madonna solía tirar de mucho remixer gay friendly, sabedora de su público. Y esta vez no lo ha hecho, y las ventas cantan. Ni por los cojones se va a acercar a las cifras de venta de “Confessions”, un disco mucho más humilde en concepto, pero absolutamente leal a quién lo cantaba. Y no es cuestión de que Madonna esté todo el santo día con el calentador y la bola de espejos. Madonna, cuando quiere, ha demostrado que ella se puede sacar de la manga lo que sea. La abuela debería descansar un tiempecillo y hacerse un Cher. Es decir, quedarse en su casa probándose pelucas, teniendo un show como el de Celine Dion en Las Vegas y regresar tiempo después con un disco como “Believe” donde demuestre que la que tuvo retuvo. Porque esta cosa del Timbaland y el Pharrell a los 50 tacos es como cuando Terelu dice que ella se ve delgada. Es decir, surrealista.
1 comentario:
Qué razón tiene usted!!!!
Y eso que soy mega fan de esta señora, pero hay que ser objetivo y este disco ha sido toda una cagada!
Feliz Navidad guapo!!!!
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