viernes, 20 de enero de 2017

DANI ROVIRA: EL HOMBRE DEL DÍA


Me gusta DANI ROVIRA, lo siento. Y a veces, solo a veces, le entiendo. Lo que no comprendo es la razón por la que desde hace un año se ha convertido en una especia de diana donde verter demasiada inquina. Miré  Twitter ayer y pensaba que Dani Rovira la había armado gorda porque le habían pillado en Suiza con 42 millones y varias bolsas de basura llenas de billetes mientras recaificaba unos terrenos para una prima suya que es alcaldesa, pero no. En una entrevista concedida a ABC y hablando de la gente que le critica menciona a "los cuatro borrachos de Twitter que antes eran los cuatro borrachos de los bares"

Es decir, nunca ha dicho que Twitter entero esté alcoholizado, habla de casos puntuales. Y me van ustedes a perdonar las disculpas pero en Twitter y en las redes sociales hay mucho desaprensivo que se esconde detrás de un huevo (viva el contorsionismo) o detrás de perfiles falsos con nombres imposibles. Y claro, insultar así... pues manda cojones ¿no? Así insulta cualquier. Lo que yo me pregunto es si la gente que hoy le está llamando de todo publicamente (recuerden, las redes sociales como Twitter son públicas) tendría las narices de decirle lo mismo si se quedan encerrados en un ascensor con él. ¿Me entienden?

Otra cosa es que Dani Rovira haya elegido correctamente sus palabras o el sitio donde decirlas. Sinceramente, pienso que es un tío al que se le ha venido encima un boom sobrenatural y está haciendo lo que puede, rodando pelis que le molan y al final del día, como todo el mundo, intentando hacerse la carrera que siempre soñó. Como yo. Como usted. Por eso les animo a que si no les gusta, o le ignoren o encuentren una forma cachonda de hacer una crítica. Que siempre se puede criticar con alegría, cojones.

Ni soy primo de Dani Rovira ni me voy a tomar café con él. Pero lo que sí me mola es abrir Twitter y encontrarles a ustedes diciendo cosas que molen, ignorando lo cutre y viviendo la vida, sobre todo viviendo la vida. Como siempre, gracias por leer y opinar siempre tan correctamente, que estoy orgulloso de ustedes, mis lectores, que no entran al trapo y eso me hace más sentirme más orgulloso que mi madre el día que le dije que nunca le iba a llevar una novia embarazada a casa. Ustedes entienden. Yo también.