
Mi hijo Sam y yo, en la tradición de las mejores familias pijas que salen en las revistas del corazón, hemos decidido encargar a Izak Amancio un retrato donde se vea nuestras inmensa felicidad en estas fechas navideñas. Últimamente Sam no escribe mucho porque resulta que se ha hecho amigo de un grupo de culturistas homófobos. Y claro, hace tiempo se me plató un día en la cocina mientras le echaba el friskies y me dijo "mira papa, que he pensado que como me vuelvas a obligar a ver Gran Hermano, aparte de que mis amigos te van a romper las piernas en diez trozos, pues que he pensado que lo mismo llamo a la abuela y le comento las fiestas que montas en casa cuando crees que estoy zumbándome a la vecina". Y claro, uno tiene que respetar las decisiones de sus hijos adolescentes que lo mismo me denuncia en un juzgado y me pide la emancipación, y no quiero yo terminar como Roci Hito, que es una que era top model y ha terminado con la familia muy desperdigada. Por lo tanto, aqui tienen nuestro posado navideño y les mandamos muchos besos, abrazos y lo que haga falta. Les prometo que el año que viene Sam les volverá a escribir aunque terminemos como Tita y Borja.
1 comentario:
Hahahahahaha... Simplemente me encantó!... Felices Fiestas Abel!
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